Este es Andrés Gómez, mi amigo y mi productor. Quiero agradeceros a todos en nombre de todos los amigos que hemos hecho “Belle Epoque”. Algunos aquí, algunos en España, algunos en Francia y algunos en Portugal. También quiero agradecer a la familia de Sony Picture Classics. Y me gustaría creer en Dios para agradecérselo, pero solo creo en Billy Wilder, por eso… gracias señor Wilder.
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Oscars 1994: Clint Eastwood, Oscar Irving G. Thalberg
Muchas gracias. (Dirigiéndose al presentador Arnold Schwarzenegger) Gracias hijo mío. ¿Estuve yo en Austria hace 45 años…? No, no lo creo. Gracias Arnold. Esto es pesado, tengo que decirlo. Tú eres probablemente el único tío que puede tirar por mí.
Quisiera agradecer a la Junta de Gobernadores de la Academia por este maravilloso premio. Sabéis, miró hacía atrás y este premio se concede desde 1937, y veo a Darryl Zanuck, al gran Hal Wallis, William Wyler, Billy Wilder, Alfred Hitchcock y (George) Stevens, todas esas personas que idealizaba según yo crecía. Ellos fueron mis ídolos de la infancia antes de que yo fuera cineasta. Y muchos de ellos fuero directores productores y eran expertos en eso. Estas personas tuvieron una gran influencia en mí y fuero expertos en este negocio donde hay muy pocos expertos, de verdad. De hecho, si alguien me pregunta cómo hacer películas yo diría que probablemente con un poco de experiencia y un montón de suerte. Ahora, ¿cómo encajo todo esto en la ecuación? Bien, si Harry el Sucio, si lo hiciera desde su punto de vista, me diría: “¿te sientes afortunado?” y yo diría: “Por todos los diablos que sí”. Gracias. Gracias a mi familia. Gracias a todo el mundo.
Quisiera agradecer a la Junta de Gobernadores de la Academia por este maravilloso premio. Sabéis, miró hacía atrás y este premio se concede desde 1937, y veo a Darryl Zanuck, al gran Hal Wallis, William Wyler, Billy Wilder, Alfred Hitchcock y (George) Stevens, todas esas personas que idealizaba según yo crecía. Ellos fueron mis ídolos de la infancia antes de que yo fuera cineasta. Y muchos de ellos fuero directores productores y eran expertos en eso. Estas personas tuvieron una gran influencia en mí y fuero expertos en este negocio donde hay muy pocos expertos, de verdad. De hecho, si alguien me pregunta cómo hacer películas yo diría que probablemente con un poco de experiencia y un montón de suerte. Ahora, ¿cómo encajo todo esto en la ecuación? Bien, si Harry el Sucio, si lo hiciera desde su punto de vista, me diría: “¿te sientes afortunado?” y yo diría: “Por todos los diablos que sí”. Gracias. Gracias a mi familia. Gracias a todo el mundo.
Oscars 2012: Hal Needham, Oscar Honorífico
Caray, cuando me dijeron que iba a recibir este premio ellos dijeron quién quería hablar en mi nombre. El primer nombre que salió de mi boca fue Al Ruddy. Y lo sabía. Porque él tiene montones de historias divertidas, pero cuando tú eres director no todas son buenas, porque él hace el reparto mientras te está contando las historias y yo esperando. Yo dije, Ruddy, adelante. Una vez yo acabe volveréis a escuchar a Ruddy (dirigiéndose a Ruddy en el escenario): ¿Vas a dejarme estar aquí y escucharme o tengo que volver a sentarme?
Gracias. Muchas gracias. Lo aprecio. ¿Sabéis? Estáis viendo al hombre vivo más afortunado. Y afortunado de estar vivo. Como un niño no pienso mucho en mí, y eso cuenta. La razón es que yo soy hijo de aparcero, allá en las colinas de Arkansas durante la gran depresión, con solo ocho años de educación. No estoy muy seguro pero mi madre me miraba por las noches con una gran sonrisa. Allá por 1954 yo pasé tres años en el ejército como paracaidista en la 82nd Airborne Division donde hice alrededor de 400 saltos. La mayoría de esos saltos fueron para probar los paracaídas. Y muchos fines de semana yo trabajaba en un excitante show aéreo, el cual fue un perfecto entrenamiento para mi primera película “El héroe solitario” que interpretaba Jimmy Stewart. Estuvieron preparando un salto en una secuencia arrolladora, y necesitaban que dos tíos trabajaran en lo alto de un par de biplanos. El encargado de producción habló con mi compañero y conmigo sobre cómo debía ser la carga en el primer salto. Demonios, no sabía, nunca lo había hecho antes. No tenía ni idea de que sería lo más apropiado. Intentamos explicárselo como pudimos, dos mil dólares por cada vez que lo hicimos. Y una voz detrás de mí dijo: “Dos mil dólares. Lo haré yo”. Miré hacía atrás y era el director Billy Wilder. Él estuvo con nosotros cuando subimos a los aviones, escalando a lo alto del ala, abrochándonos. Yo dije, “esta tontería será una broma”. Pero no lo era. Él apretó el piloto y el viento empezó a golpearnos. Atravesamos a través de los campos, hicimos un par de pases y aterrizamos. Cuando Billy Wilder subió al avión él dijo, tenía un ojo guiñado y una pequeña sonrisa en su cara, y dijo: “Ahora, ¿cuánto quieres?” Estuvimos de acuerdo que mil dolares sería lo correcto. Yo trabajé seis semanas en la película y me pagaron más dinero que el que había visto en mi vida. Esa decisión fue un acierto. Empecé a ser un especialista en Hollywood.
Cuando yo empecé en el negocio el equipamiento de los especialistas era adecuado. Lo sé porque me rompí 56 huesos, mi espalda un par de veces, perforé un pulmón, tuve un hombre dislocado y me golpeé varios dientes tratando de usar aquellas cosas. Pero nunca creí que el modo que lo hacía era siempre el correcto. Por lo que traje un par de piezas de equipamientos hecho por especialistas mucho más real, más activo y más fácil. Más seguro. Y eso era lo que yo estaba buscando. Una forma de savarme de algunos viajes al hospital.
Sabéis, no estoy aquí por mi mismo. Tuve mucha ayuda. Y necesito agradecer a algunos de estos colegas. Como los especialistas y mujeres con los que trabajé, y me hicieron parecer bien lo q estaba haciendo. A todos los productores, directores y estrellas que me han requerido mis servicios. A la junta de gobernadores de la Academia por decidir darme este gran premio. Y a mi esposa Ellyn por animarme todos estos años y por cuidar mi salud tantas veces, con ese interminable amor. Cariño, tú eres la mejor, gracias. Una última cosa. Quiero a agradecer a la comunidad entera de Hollywood por permitirme ser parte de ella. Muchas gracias. Lo aprecio.
Gracias. Muchas gracias. Lo aprecio. ¿Sabéis? Estáis viendo al hombre vivo más afortunado. Y afortunado de estar vivo. Como un niño no pienso mucho en mí, y eso cuenta. La razón es que yo soy hijo de aparcero, allá en las colinas de Arkansas durante la gran depresión, con solo ocho años de educación. No estoy muy seguro pero mi madre me miraba por las noches con una gran sonrisa. Allá por 1954 yo pasé tres años en el ejército como paracaidista en la 82nd Airborne Division donde hice alrededor de 400 saltos. La mayoría de esos saltos fueron para probar los paracaídas. Y muchos fines de semana yo trabajaba en un excitante show aéreo, el cual fue un perfecto entrenamiento para mi primera película “El héroe solitario” que interpretaba Jimmy Stewart. Estuvieron preparando un salto en una secuencia arrolladora, y necesitaban que dos tíos trabajaran en lo alto de un par de biplanos. El encargado de producción habló con mi compañero y conmigo sobre cómo debía ser la carga en el primer salto. Demonios, no sabía, nunca lo había hecho antes. No tenía ni idea de que sería lo más apropiado. Intentamos explicárselo como pudimos, dos mil dólares por cada vez que lo hicimos. Y una voz detrás de mí dijo: “Dos mil dólares. Lo haré yo”. Miré hacía atrás y era el director Billy Wilder. Él estuvo con nosotros cuando subimos a los aviones, escalando a lo alto del ala, abrochándonos. Yo dije, “esta tontería será una broma”. Pero no lo era. Él apretó el piloto y el viento empezó a golpearnos. Atravesamos a través de los campos, hicimos un par de pases y aterrizamos. Cuando Billy Wilder subió al avión él dijo, tenía un ojo guiñado y una pequeña sonrisa en su cara, y dijo: “Ahora, ¿cuánto quieres?” Estuvimos de acuerdo que mil dolares sería lo correcto. Yo trabajé seis semanas en la película y me pagaron más dinero que el que había visto en mi vida. Esa decisión fue un acierto. Empecé a ser un especialista en Hollywood.
Cuando yo empecé en el negocio el equipamiento de los especialistas era adecuado. Lo sé porque me rompí 56 huesos, mi espalda un par de veces, perforé un pulmón, tuve un hombre dislocado y me golpeé varios dientes tratando de usar aquellas cosas. Pero nunca creí que el modo que lo hacía era siempre el correcto. Por lo que traje un par de piezas de equipamientos hecho por especialistas mucho más real, más activo y más fácil. Más seguro. Y eso era lo que yo estaba buscando. Una forma de savarme de algunos viajes al hospital.
Sabéis, no estoy aquí por mi mismo. Tuve mucha ayuda. Y necesito agradecer a algunos de estos colegas. Como los especialistas y mujeres con los que trabajé, y me hicieron parecer bien lo q estaba haciendo. A todos los productores, directores y estrellas que me han requerido mis servicios. A la junta de gobernadores de la Academia por decidir darme este gran premio. Y a mi esposa Ellyn por animarme todos estos años y por cuidar mi salud tantas veces, con ese interminable amor. Cariño, tú eres la mejor, gracias. Una última cosa. Quiero a agradecer a la comunidad entera de Hollywood por permitirme ser parte de ella. Muchas gracias. Lo aprecio.
Oscars 1991: Satyajit Ray, Oscar Honorífico
Bien, esto es una extraordinaria experiencia para mí el estar aquí esta noche para recibir este magnífico premio, ciertamente es el mayor logro de mi carrera de cineasta. Cuando yo era pequeño,solo un colegial, yo estaba terriblemente interesado por el cine. Llegué a ser un gran fan de las películas, escribí a Deanna Durbin. Obtuve una respuesta que fue deliciosa. Escribí a Ginger Rogers, no obtuve respuesta. Entonces por supuesto, yo estaba interesado por el cine como una forma de arte, y escribí a carta de 12 páginas a Billy Wilder después de ver “Perdición”. Él nunca me respondió. Bién, allí estáis. Yo he aprendido todo lo que hay que aprender del cine por las películas americanas.
He estado viendo películas americanas muy detalladamente durante años y las he amado por su forma de entretener y después las he amado por todo lo que me han enseñado. Por eso, expreso mi gratitud al cine americano, a la asociación de películas que me ha dado este premio y que me hace sentirme tan orgulloso. Muchas gracias.
He estado viendo películas americanas muy detalladamente durante años y las he amado por su forma de entretener y después las he amado por todo lo que me han enseñado. Por eso, expreso mi gratitud al cine americano, a la asociación de películas que me ha dado este premio y que me hace sentirme tan orgulloso. Muchas gracias.
Oscars 2004: Sidney Lumet, Oscar Honorífico
Gracias. Sois muy amables y os lo
agradezco. Desde que hice mi primera película, no hace falta que lo diga
pues todo el mundo lo hace, empecé a fantasear con el Oscar. Y tuve la
suficiente suerte de ser nominado por mi primera película, por lo que ya
empecé a fantasear sobre mi discurso. Y yo era bastante pedante y
pensaba que diría algo así como “No tengo que agradecer a nadie, lo hice
solo”. Y no era verdad, pero pensaba que sería una forma de llamar un
poco la atención.
Cuando Frank Pierson me llamó para decirme que recibiría este, por supuesto yo empecé de nuevo a pensar en el discurso. Y me di cuenta que si tenía que decir todos los “gracias” que he oído todos estos años no sería capaz de agradecer a las personas que de verdad quiero hacerlo. No estoy hablando solo de los gloriosos talentos con los que he trabajado a ambos lados de la cámara, porque hay muchos con los que nunca he trabajado y a los que les debo mucho. ¿Cómo poder dar las gracias a Spielberg, Scorsese o Coppola? ¿Cómo poder agradecer a Jean Vigo? ¿A Carl Dreyer? ¿A Willy Wyler? ¿A Kurosawa? ¿A Buster Keaton? Y no estoy mencionando aquellos a los que realmente he robado. ¿Qué decir de los (hermanos) Epsteins que escribieron esa línea de: “te estoy mirando, nena” (“Here´s lookin´at you, kid” es la célebre frase de Bogart a Ingrid Bergman al final de “Casablanca”), o Wilder y Diamond con “Bueno, nadie es perfecto”. O Faragog con “Madre de Dios, ¿es este el final de Rico?”.
Pore so supongo que quería hacer películas. Sé que suena muy generic, pero es muy real para mí. He hecho el mejor trabajo en la mejor profesión del mundo, y agradezco eso. Y por supuesto agradezco a las que le debo todo: gracias Piedy, Amy, Jenny. Os veré luego.
Pulsa aquí para ver los Oscars de Sidney Lumet
Cuando Frank Pierson me llamó para decirme que recibiría este, por supuesto yo empecé de nuevo a pensar en el discurso. Y me di cuenta que si tenía que decir todos los “gracias” que he oído todos estos años no sería capaz de agradecer a las personas que de verdad quiero hacerlo. No estoy hablando solo de los gloriosos talentos con los que he trabajado a ambos lados de la cámara, porque hay muchos con los que nunca he trabajado y a los que les debo mucho. ¿Cómo poder dar las gracias a Spielberg, Scorsese o Coppola? ¿Cómo poder agradecer a Jean Vigo? ¿A Carl Dreyer? ¿A Willy Wyler? ¿A Kurosawa? ¿A Buster Keaton? Y no estoy mencionando aquellos a los que realmente he robado. ¿Qué decir de los (hermanos) Epsteins que escribieron esa línea de: “te estoy mirando, nena” (“Here´s lookin´at you, kid” es la célebre frase de Bogart a Ingrid Bergman al final de “Casablanca”), o Wilder y Diamond con “Bueno, nadie es perfecto”. O Faragog con “Madre de Dios, ¿es este el final de Rico?”.
Pore so supongo que quería hacer películas. Sé que suena muy generic, pero es muy real para mí. He hecho el mejor trabajo en la mejor profesión del mundo, y agradezco eso. Y por supuesto agradezco a las que le debo todo: gracias Piedy, Amy, Jenny. Os veré luego.
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Oscars 1993: Deborah Kerr, Oscar honorífico
Gracias. Gracias. ¿Debería haber más
palabras para poder decir gracias, no creéis? No he tenido tanto miedo
en toda mi vida. Pero, ahora me siento mejor porque sé que estoy entre
amigos.
Me siento tan honrada esta noche porque recibiendo este premio que uno a otros cuyos logros siempre he admirado: William Wyler, Orson Welles, Gene Kelly, Billy Wilder, solo por decir unos pocos. Hay otros que también me han ayudado a pavimentar el largo viaje, amigos a los que estaré eternamente agradecida: Cary Grant, Bob Mitchum, Elia Kazan, John Huston y muchos otros. Así como todos los hombres y mujeres detrás de las luces que me ayudaron durante tantos años en los cuales tuve la suerte de trabajar en esta industria. Habéis hecho mi vida de verdad más feliz. Gracias desde el fondo de mi corazón. Gracias.
Pulsa aquí para ver todos los Oscars de Deborah Kerr
Me siento tan honrada esta noche porque recibiendo este premio que uno a otros cuyos logros siempre he admirado: William Wyler, Orson Welles, Gene Kelly, Billy Wilder, solo por decir unos pocos. Hay otros que también me han ayudado a pavimentar el largo viaje, amigos a los que estaré eternamente agradecida: Cary Grant, Bob Mitchum, Elia Kazan, John Huston y muchos otros. Así como todos los hombres y mujeres detrás de las luces que me ayudaron durante tantos años en los cuales tuve la suerte de trabajar en esta industria. Habéis hecho mi vida de verdad más feliz. Gracias desde el fondo de mi corazón. Gracias.
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Oscars 1987: Billy Wilder, Premio Irving G. Thalberg
Muchas gracias. Entiendo que este es el
más prestigioso premio que puedes conseguir, con la posible excepción
del premio Nobel, por supuesto. Quisiera que cogieras esto un momento
(coge el premio y se lo da a Jack Lemmon) porque me temo que pueda
romperlo.
Quisiera agradecer especialmente –después de haber agradecido a la junta de gobernadores de la Academia y a todos sus miembros, y a los millones de fans que tengo por todo el mundo, en la parte civilizada del mundo- y quisiera mucho agradecer un caballero en concreto sin cuya ayuda no estaría aquí esta noche. He olvidado su nombre pero nunca olvidaré su compasión. Era el consul Americano en Mexicali, México.
Imaginad 1934. Un año después del golpe de estado de Hitler. Estábamos en el exilio: Zurich, Londres, París. Entonces yo tuve suerte. Yo vendí una historia a Hollywood y obtuve un visado de visitante por seis meses. Entonces vine aquí y empecé a trabajar, pero seis meses se van muy rápido y yo no quería irme. Quería permanecer en América y me dijeron que para eso necesitaba un visado de inmigración. Para conseguirlo tú debes dejar el país, obtener el visado de inmigración y volver a entrar con los papeles correctos. Por lo que me fui a Mexicali, que es el consulado más cercano al pasar la frontera desde California. Y me llevaron a la oficina del cónsul mientras yo temblaba en sudores. Y no era porque hiciera calor sino por pánico, por miedo. Yo sabía que necesitaba un montón de documentos: una declaración jurada, pruebas oficiales de que soy residente, testimonios jurados de que nunca he sido un criminal o un anarquista. Yo no tenía nada, nada de nada. Solo mi pasaporte, mi certificado de nacimiento y algunas cartas de mis amigos americanos asegurando que yo era inofensivo. Yo estaba desesperado.
El cónsul –que se parecía un poco a a Will Rogers- examinó mi excasa documentación y me preguntó: "¿esto es todo lo que tienes?". Y dije: "sí". Traté de explicarle que tuve que abandonar Berlin muy rápidamente, en apenas 20 minutos. Un vecino me escribió esto mientras dos hombres uniformados me buscaban. Solo tuve tiempo para tirar estas pequeñas cosas en una maleta y coger el tren a Paris. El cónsul me miró y dijo: "entiendo, y ¿qué esperas que haga con estos papeles" y yo le dije que estaba tratando de conseguirlos en la Alemania nazi pero que ellos no me respondían. Por supuesto que podría conseguirlos si volvía a Alemania pero de hacerlo me meterían en un tren o en un barco rumbo a Dachau. Por lo que permanecí ante él sin saber que estaba pensando sobre mí. Yo había oído que familias enteras habían pasado años esperando por su visado y que otros nunca lo habían conseguido. Y creedme, yo quería volver a America. Pero pintaba mal la cosa.
Nos quedamos mirando el uno al otro, el consul y yo, en total silencio. Finalmente me preguntó: "¿A qué te dedicas? Me refiero profesionalmente". Y dije: "escribo películas". Y él me dijo: "¿solo eso?". Él se levantó y empezó a caminar de un lado a otro detrás de mí, como si me estuviese midiendo. Entonces él volvió a su escritorio, abrió mi pasaporte, y cogió un sello y lo estampó, dándome el pasaporte y diciéndome: "escriba cosas buenas".
Esto fue hace 54 años. Y es lo que he tratado de hacer desde entonces. Nunca he querido decepcionar a aquel maravilloso hombre de Mexicali. Y sabéis, mirando atrás, he tenido una vida maravillosa. Yo nunca esperé algo como esto, como el premio Thalberg. Sois sin duda la gente más generosa en el mundo. Y desearía que estuvieses viéndome junto a I.A.L. (Diamond) porque esto es parte de él. ¿todo bien ya? Muchas gracias.
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Quisiera agradecer especialmente –después de haber agradecido a la junta de gobernadores de la Academia y a todos sus miembros, y a los millones de fans que tengo por todo el mundo, en la parte civilizada del mundo- y quisiera mucho agradecer un caballero en concreto sin cuya ayuda no estaría aquí esta noche. He olvidado su nombre pero nunca olvidaré su compasión. Era el consul Americano en Mexicali, México.
Imaginad 1934. Un año después del golpe de estado de Hitler. Estábamos en el exilio: Zurich, Londres, París. Entonces yo tuve suerte. Yo vendí una historia a Hollywood y obtuve un visado de visitante por seis meses. Entonces vine aquí y empecé a trabajar, pero seis meses se van muy rápido y yo no quería irme. Quería permanecer en América y me dijeron que para eso necesitaba un visado de inmigración. Para conseguirlo tú debes dejar el país, obtener el visado de inmigración y volver a entrar con los papeles correctos. Por lo que me fui a Mexicali, que es el consulado más cercano al pasar la frontera desde California. Y me llevaron a la oficina del cónsul mientras yo temblaba en sudores. Y no era porque hiciera calor sino por pánico, por miedo. Yo sabía que necesitaba un montón de documentos: una declaración jurada, pruebas oficiales de que soy residente, testimonios jurados de que nunca he sido un criminal o un anarquista. Yo no tenía nada, nada de nada. Solo mi pasaporte, mi certificado de nacimiento y algunas cartas de mis amigos americanos asegurando que yo era inofensivo. Yo estaba desesperado.
El cónsul –que se parecía un poco a a Will Rogers- examinó mi excasa documentación y me preguntó: "¿esto es todo lo que tienes?". Y dije: "sí". Traté de explicarle que tuve que abandonar Berlin muy rápidamente, en apenas 20 minutos. Un vecino me escribió esto mientras dos hombres uniformados me buscaban. Solo tuve tiempo para tirar estas pequeñas cosas en una maleta y coger el tren a Paris. El cónsul me miró y dijo: "entiendo, y ¿qué esperas que haga con estos papeles" y yo le dije que estaba tratando de conseguirlos en la Alemania nazi pero que ellos no me respondían. Por supuesto que podría conseguirlos si volvía a Alemania pero de hacerlo me meterían en un tren o en un barco rumbo a Dachau. Por lo que permanecí ante él sin saber que estaba pensando sobre mí. Yo había oído que familias enteras habían pasado años esperando por su visado y que otros nunca lo habían conseguido. Y creedme, yo quería volver a America. Pero pintaba mal la cosa.
Nos quedamos mirando el uno al otro, el consul y yo, en total silencio. Finalmente me preguntó: "¿A qué te dedicas? Me refiero profesionalmente". Y dije: "escribo películas". Y él me dijo: "¿solo eso?". Él se levantó y empezó a caminar de un lado a otro detrás de mí, como si me estuviese midiendo. Entonces él volvió a su escritorio, abrió mi pasaporte, y cogió un sello y lo estampó, dándome el pasaporte y diciéndome: "escriba cosas buenas".
Esto fue hace 54 años. Y es lo que he tratado de hacer desde entonces. Nunca he querido decepcionar a aquel maravilloso hombre de Mexicali. Y sabéis, mirando atrás, he tenido una vida maravillosa. Yo nunca esperé algo como esto, como el premio Thalberg. Sois sin duda la gente más generosa en el mundo. Y desearía que estuvieses viéndome junto a I.A.L. (Diamond) porque esto es parte de él. ¿todo bien ya? Muchas gracias.
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Oscars 1960: Billy Wilder, Mejor Película por "El apartamento"
BILLY WILDER
No sé qué decir. Este premio, por supuesto, pertenece por entero al equipo: los técnicos, los actores, los extras, la maravillosa gente que hay detrás y los maravillosos Mirisches (en referencia a la productora Mirish) que hay delante. Pero pienso que debería como único propietario cortarlo por la mitad y dáselo a los dos intérpretes que más lo valen: el señor Jack Lemmon y la señorita Shirley MacLaine. Gracias.
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No sé qué decir. Este premio, por supuesto, pertenece por entero al equipo: los técnicos, los actores, los extras, la maravillosa gente que hay detrás y los maravillosos Mirisches (en referencia a la productora Mirish) que hay delante. Pero pienso que debería como único propietario cortarlo por la mitad y dáselo a los dos intérpretes que más lo valen: el señor Jack Lemmon y la señorita Shirley MacLaine. Gracias.
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Oscars 1960: Billy Wilder, Mejor director por "El apartamento"
BILLY WILDER
Muchas gracias, sois una gente adorablemente perspicaz. Gracias.
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Muchas gracias, sois una gente adorablemente perspicaz. Gracias.
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Oscars 1960: Billy Wilder e I.A.L. Diamond, Mejor guión original por "El apartamento"
BILLY WILDER
Gracias I.A.L. Diamond.
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I.A.L. Diamond
Gracias Billy Wilder
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Gracias Billy Wilder
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Oscars 1999: Sam Mendes, Mejor director por "American Beauty"
Estoy un poco
abrumado. Quiero decir que tengo un enorme respecto, lo primero de
todo, a mis colegas nominados. Es un honor estar en su compañía,
genuina. Es un honor estar aquí. Quiero dar las gracias a este
extraordinario joven estudio DreamWorks, por tener la valentía de
contratar a un tío del teatro inglés para hacer una película sobre las
zonas residenciales americanas, y tener confianza en mí. Por eso gracias
a Glenn Williamson, Bob Cooper, Walter Parkes, Laurie MacDonald,
Jeffrey Katzenberg, David Geffen, Terry Press y especialmente a Steven
Spielberg por traerme este guión la primera vez, por darme esto
(refiriéndose al Oscar) y por ser tan generoso con su sabiduría.
Gracias al fantástico reparto de actores. Yo estaré siempre en deuda con vosotros. Gracias por darme mucho de vosotros en esta película, particularmente Kevin (Spacey) , Annette (Benning) y Chris Cooper, y a los tres jóvenes actores: Wes, Thora, Mena. Muchas gracias a los muchos colaboradores de esta película. A Dan Jinks y Bruce Cohen, los productores, a Conrad Hall, eres un artista y te quiero. A Tom Newman por su fantástica música. A Naomi Shohan y Julie Weiss, los diseñadores. A mis héroes personales: Beth Swofford, eres fabuloso e igual de fabulosa es Tara Cook. A mi montador Tariq Anwar.
A todas las personas que trabajan y han trabajado en el teatro Donmar Warehouse en Londres. A mis amigos en casa queme estarán viendo en mi piso en Primrose Hill, tomaros una copa por mí. A Alan Ball, por su muy original guión. Y finalmente quisiera agradecer a un héroe personal para mí, que ha sido una gran influencia en esta película, por lo que quiero decir gracias a Billy Wilder. Y quiero decirle que si mi carrera en este punto cuenta solo una décima parte de lo que han sido las tuyas, entonces seré un hombre muy feliz. Por eso gracias a estas personas y especialmente a la Academia, muchas gracias.
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Gracias al fantástico reparto de actores. Yo estaré siempre en deuda con vosotros. Gracias por darme mucho de vosotros en esta película, particularmente Kevin (Spacey) , Annette (Benning) y Chris Cooper, y a los tres jóvenes actores: Wes, Thora, Mena. Muchas gracias a los muchos colaboradores de esta película. A Dan Jinks y Bruce Cohen, los productores, a Conrad Hall, eres un artista y te quiero. A Tom Newman por su fantástica música. A Naomi Shohan y Julie Weiss, los diseñadores. A mis héroes personales: Beth Swofford, eres fabuloso e igual de fabulosa es Tara Cook. A mi montador Tariq Anwar.
A todas las personas que trabajan y han trabajado en el teatro Donmar Warehouse en Londres. A mis amigos en casa queme estarán viendo en mi piso en Primrose Hill, tomaros una copa por mí. A Alan Ball, por su muy original guión. Y finalmente quisiera agradecer a un héroe personal para mí, que ha sido una gran influencia en esta película, por lo que quiero decir gracias a Billy Wilder. Y quiero decirle que si mi carrera en este punto cuenta solo una décima parte de lo que han sido las tuyas, entonces seré un hombre muy feliz. Por eso gracias a estas personas y especialmente a la Academia, muchas gracias.
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